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NOTICIAS

Estartús en el Museo Gallivare de Suecia.

El GRUPO PROARTE Y CULTURA liderado por Dña Mayte Espínola ha organizado la participación de 20 artistas españoles en la exposición “HOMENAJE A MIGUEL DE CERVANTES” en el GALLIVARE MUSEUM en GALLIVARE la Laponia Sueca.

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Dicho evento expositivo se inaugura el 29 de Agosto del 2015 prolongandose hasta el 19 de Septiembre.La muestra está comisariada por Dña Linda de Sousa que además es la creadora del fantástico catálogo diseñado para conmemorar la ocasión.
​​​​ ESTARTÚS está representado aquí con 2 obras de su serie “IRON 2001/2002”.                         
Hay que señalar también que el MUSEO GALLIVARE ha incorporado una obra de ESTARTÚS a su fondo de colección permanente lo que constituye un honor para el maestro por lo que está sumamente agradecido.                                 

Destacadas EVENTOS

Exposición de Estartús en Nueva York.

Del 23 al 30 de Septiembre del 2015, JAUME ESTARTÚS presenta en la JADITE GALLERY de New York, ubicada en el 660-10TH Av.(entre la 46 y 47 TH St.), una selección de 15 obras pertenecientes  a su serie”AMNIOS” realizada en el 2013 estando ejecutadas en una simbiosis de pintura y resinas  sintéticas sobre papel pergamino.

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El comisariado de la muestra corre a cargo de Dña Diana Moya estando promovida por la fusión de tres Galerias: IN-3, GOYART y EMMA con la inestimable colaboración de Gorgonio Sanjuán por parte Española,con ello se ha logrado la oportunidad de que varios artistas Españoles hayan sido invitados a un tour expositivo por distintas ciudades de los EE.UU. 

 
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CRÍTICAS

El mundo nostálgico (Por Andrés Isaac Santana)

Pertenezco a una generación de críticos enferma por una abdicación excesiva hacia lo “contemporáneo”, en detrimento de lo que, se presume, resulta más tradicional y conservador. Esa actitud crítica de la jactancia de lo moderno y de lo cool, que sólo goza de un tipo de visualidad, suele ignorar el placer, el inmenso placer que revelan otros imaginarios, otras formulaciones, otros relatos. Y es que la nueva serie People de Jaume Estartús viene a desvelar, precisamente, esa tensión entre unos impulsos y otros. Corroboran su existencia al mismo tiempo que emancipan el gusto (el buen gusto) de esa tiranía excluyente y demagógica. 
Por una parte, se trata de una serie de obras en pequeño formato que apelan a un “hacer tradicional” dentro del contexto de las artes visuales; de otro, sin embargo, recuperan los dones de la actualidad y de lo contemporáneo en el modo cómo se arbitra ese saber sobre la pintura y su exquisito dominio. De tal suerte, esta no es una exposición cualquiera, es, con diferencia, una muestra en la que en su fuero interno se resuelve el conflicto de esa rabiosa contradicción por medio de un poderoso recurso altamente persuasivo: la seducción. Seducir para conquistar el ojo, para reclamar las atenciones muchas de la subjetividad ajena, seducir para poseer. 
Bien sabemos que una vanguardia vieja resulta mucho más triste que cualquier academia rancia. El resabio de la primera, cuando ve envejecer sus arrebatos juveniles, termina siendo más letal que esa visión académica cuando ésta demuestra que no ha agotado aun sus dones para seducir y hacerse un espacio en el mundo de la retina y del espejo. Tal vez por ello, o especialmente por ello, es que el amplísimo repertorio de piezas que conforman esta nueva serie del artista resultan un gesto sosegado de restitución del paradigma pictórico, una incursión enfática en ese buen hacer del arte. Un gesto –sin duda delicioso- que no cesa de parecerme un acto de amor, de auténtica pasión y entrega. Tanto es así que el propio Estartús escribe “he tratado de alcanzar una actualización de mis recuerdos, una mirada al ayer y a situaciones del transcurrir de mis vivencias. Las relaciones humanas, el amor-desamor, el costumbrismos de tiempos anteriores, las películas en blanco y negro que nos sedujeron, nuestros juegos infantiles…Todo sucumbe a la nostalgia de los recuerdos recogidos en las sesenta obras que conforman esta serie”. 
Ese sucumbir en los dominios del recuerdo, en los enclaves a veces maltratados de la memoria, otorgan un alto poder de sugestión a esta nueva etapa suya y (re)activa su estatus de escritura, de narración. Lo que hace que esa nostalgia no sea comprendida como retorno ansioso sino como recordación, es decir como una eficaz (y también poética) actualización del recuerdo. 
People es un sofisticado relato de “la otredad”, de ese mundo de afuera, pero también de un mundo muy de dentro, de ese que se organiza sobre la arquitectura de lo vivido, sobre los espacios del sueño y la experiencia. En ella habitan todos esos “otros”, personajes anónimos o mitos de cultos, que vuelven ahora redimidos en la superficie de estas piezas deliciosas, ricamente tratadas con la gracia y la habilidad con la que el gladiador de la arena desfallece en la consumación y conquista de su objeto díscolo. Devienen, por fuerza, en la crónica de una historia anunciada, toda vez que esa misma historia ya ha sido vivida con intensidad y hondura en un tiempo otro. Seguramente muchos adviertan en esta muestra el signo de la hospitalidad. Y en esa advertencia llevarán toda la razón de este mundo (y del otro). People, es un gesto hospitalario, un acto de invitación y de reconciliación con el pasado y con la historia. Es, a todas luces, un escenario de permanencia y rescate, un alarde de recuperación y de salvación. Pero es, por encima de todas estas digresiones necesarias, un impulso de honestidad. “La verdad –subraya el artista- es que hasta cierto punto he sentido rebeldía ante el atropello cada día más en boga entre algunos artistas que ven en la abstracción un refugio seguro para camuflar sus limitaciones en los fundamentos del dibujo. Ser consecuente y terminar haciendo una abstracción seria requiere a mi juicio una coherencia de trayectoria que debe incluir antes una serie de premisas que hoy en día no se tienen en cuenta, lastrando credibilidad a muchas de las obras contemporáneas que hoy se exhiben. Hay que llegar por evolución, el camino es angosto, y no se puede si se debe acortar por vías alternativas. No es honesto ni ético el “todo vale”. 
Cuanto he señalado no es sino para refrendar la envergadura y destreza de esta nueva obra, su declarada vocación narcisista en la embarazosa materialidad de la pintura y esa disidencia que se manifiesta en el trato directo con un lenguaje del arte al que le han sido decretadas infinitas defunciones. Al leer toda esta obra se descubre un uso muy audaz de la paleta; lo mismo que en el manejo de los recursos pictóricos propiamente dichos y de sus misterios. Hubo momentos de mi diálogo interior frente a ellas, en la intimidad del taller del artista, en los que me embargó la complacencia de la emoción como resultado de la elegancia de las resoluciones y la belleza que ellas dispensan. Me subyugó la manera como cada escena parece sacada de un filme, extraída de un cine ya poco visto, de ese cine negro que modeló un universo y cifró un estilo. Es como si cada una fuera parte de una sintaxis que cuenta, describe y relata una historia mayor, una historia recuperada por la postal y el testimonio pero avasallada por la hegemonía del capitalismo de marcas. Por ello, tal vez, es que People organiza una excelente narrativa que recupera para sí la atmósfera del cine negro, de la foto-novela, del cómic y hasta de cierto tipo de literatura de época que, sin duda, potencian su poder sugestivo y su alta cuota de seducción. Se percibe un halo de nostalgia, pero no en el sentido de melancolía por lo anterior a modo de la retórica del bolero, sino como ejercicio de recordación. 
Desde que se nos enseñó que la historia es fabulación, ideación concertada, espejismo y arquitectura del sueño, nos hemos vuelto unos paranoicos de la escritura histórica y hacemos ejercicio de narración constante. Obsesivo modo de mantener y re-escribir el legado de la vida misma. La idea que favorece la muerte del arte, de la pintura y de la historia, como sistemas escriturales de una modernidad acabada, nos empujó a la consagración de todo fragmento de recuerdo, a su idealización y negación; también a todo tipo de estrategia de emplazamiento de ese mismo “tiempo pasado” en el “tiempo presente”, en el angustioso paradigma del ahora. 
Las piezas de esta serie, entonces, se postulan como escenarios de recapitulación en los que la historia se “realiza” como inventiva y avidez. La precisión narrativa de esta propuesta (y su misma cuota de ficción), rebajan la autoridad de las grades representaciones para disfrutar ese maravilloso encanto que revelan los accidentes cotidianos. Frente al rescate de la representación grandilocuente, Estartús se decanta por las licencias de esas escenas –en apariencia intrascendentes- pero que son las relatoras de la vida en sí. En su totalidad revelan las prácticas en las que habitamos, la dinámica cotidiana que rige y marca el curso, pedestre y mundano, de nuestra existencia: desde el juego del niño en la calle, la compra de la lotería, el cuidado de las mascotas, la stripers de un bar de alterne, el hombre que camina solo por una calle oscura, hasta la pareja que antes de irse a la cama o una vez consumado el coito hablan acerca de cómo les ha ido el día. Esa naturalidad de las descripciones suscribe la dominante clásica de esta obra, toda vez que si el clasicismo preconiza la imitación, estas piezas sustantivan la imitación de la vida como pretexto, lo que las convierte en un gesto de clasicismo posmoderno. 
En el orden estilístico y de lenguaje, y contrario al uso de la abstracción que hasta ahora había constituido el centro de toda su obra, estas piezas verifican un desplazamiento premeditado hacia la figuración y la representación en términos clásicos. Sin embargo, ese presunto trayecto de un estado a otro de la imagen y la pintura, descubre a la mirada alerta de todo observador inquieto el sofisticado “ardid” de que se sirve el artista para hacer coincidir, en un mismo soporte y como si de una cópula se tratase, ambos lenguajes: figuración y abstracción. La convivencia estos dos lenguajes recuerda la virtud pretextada de toda gimnasia sexual que potencia la seducción en una mezcla de diálogo y rivalidad. Decir entonces queda que People no es sólo el trazado de una visualidad figurativa que busca desatender la pertinencia de lo gestual, de la improvisación y del azar. Al contrario, disfruta con rendir culto a la mancha y a la vibración intermitente de las siluetas gestando superficies en extremo seductoras donde las figuras y su entorno no se acotan por la línea reaccionaria sino que se advierten danzando en la vaporización y expansión del horizonte. 
People nos dice algo que gustaba subrayar con insistencia Luis Cardoza y Aragón “las predicciones de una época son las repugnancias de la siguiente”. Quizás, y visto en el contexto de este axioma, estas obras vengan a proponer –sin quererlo- una reconciliación entre esas predicciones y esas repugnancias. Estamos hastiados de tanto posmodernismo en paralaje, de tanta impostación, de tanta promesa. People queda aquí y ahora para anunciar algo. Descorrer el manto de ceguera, declinar los rascacielos del ruido, y hacer algo de silencio para escuchar el susurro interno de todas las piezas reunidas aquí. La voz de Estartús circula por ellas; la mirada nuestra se revela atenta. La pintura habla.
Andrés Isaac Santana
Madrid, Agosto de 2015
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Texto de Andrés Isaac Santana para el comisariado de la presentación de la obra “People” de Estartús. 

CRÍTICAS

Nostalgic world by Andrés Isaac Santana.

I belong to a generation of critics which is ill due to an excessive abdication towards the contemporary to the detriment of what we presume as traditional and conservative. That critical attitude towards modern boasting only follows the visual approach and usually ignores the immense pleasure that other imaginary, other manners, other accounts can offer. Startús´ new series of paintings, People, reveals precisely that tension between those different impulses. They corroborate their existence as they emancipate the taste, the good taste of that exclusionary and demagogic tyranny.    

On one hand they are works in small format that appeal to a “traditional way” within the visual arts context.  However, on the other hand, they recover the gift of the currentness and the contemporary regarding on how to conciliate that knowledge about painting and its exquisite domain. In such a manner this is not an ordinary exhibition, it is by far a sample that deep down the conflict between that enraged contradictions is settled through a highly powerful and persuasive resource, seduction. Seduce to catch the eye, seduce to get the attention of other people´s subjectivity, seduce to possess.

We all know that an old avant-garde is much sadder that any stale academic person. The know all avant-garde is more lethal when he realizes he is aging, than any academic vision when this one can still seduce and make room for itself in the universe of the retina and the mirror.  Maybe that is why, or that is especially why the extensive repertoire of Works that make up this new series means a placid gesture to restore the pictorial paradigm, an emphatic incursion in this know-how at art. This is undoubtedly a delightful gesture that does not cease to seem to me an act of love, passion and devotion. So much so the artist himself writes “I tried to reach an update my memories, taking a look back at the past, at my life experience.  Human relations, love and heartbreak, old ways, black and white films that seduced us, our childhood games… All of which succumbs to the nostalgia of the memories gathered in the sixty Works that make up this series”

That surrender to the kingdom of our memories, which sometimes are placed  in damaged enclaves of our memory, give a huge suggestion power to his new stage and (re)activate his writing and storytelling skills. This makes the nostalgia not to be interpreted as an anxious wish to return to the past, but as a recall.  In other words, it is an efficient and also poetic updating of our memories.

People is a sophisticated tale of “the otherness”, of the outside world but also of the inner one, of the world that we built on our live lessons,  on the space between dreams and experiences. It is where “the others” live, anonymous figures or cult myths that return redeemed on the surface of these delightful Works, which are richly treated with the same grace and skill the gladiator gives out in the arena when he fulfils and wins over his fractious purpose. In fact, they evolve into the chronicle of a story foretold; a story intensely and deeply lived in a past time. Many can probably notice in that sample a sign of hospitality. And they will be entirely right.  People, is a hospitable gesture, an act of invitation and reconciliation with the past and with history. It is by all means a scenario of permanence and rescue, a display of recovery and salvation.  But above all these necessary digressions is an impulse of honesty. “The truth –the artist stresses- is that up to a point, I have felt rebelliousness towards the trendier and trendier outrage among some artists that see abstraction as a safe refuge to conceal their limitations regarding their drawing skills. In my opinion being consistent and ending up with a serious abstraction would require a coherent artistic career which must previously include a number of premises that are not taken into consideration nowadays which detracts credibility to many of the contemporary works that are exhibited at present. To reach the point we have to evolve, the way is narrow but you can´t do it if you look for alternative ways. Anything goes is not honest nor ethical

I have pointed out all these issues to endorse firstly the magnitude and skill of this new Work; secondly to endorse its confessed narcissistic purpose in the embarrassing materiality of paint and the disagreement that shows with the direct use of the language of art that has been given endless miss functions. When you read all this work you can discover a very daring use of the palette and of the pictorial resources per se. There were times of inner dialogues when facing the paintings in the privacy of the painter studio in which I was overwhelmed by the pleasure of emotion as a result of the elegance of the resolution and beauty they exude. I was captivated by the way each scene was extracted from films hardly seen nowadays, from that film noir that shaped a whole universe and encoded a style. It is as if each one was a part of a syntax that tells and describes a greater story that is recovered by the postcard and the testimony but pushed around by the supremacy of capitalism of brands. Maybe that is why People set up an excellent narrative that recovers for itself the atmosphere of film noir, of photonovels, of comics and even of some type of literature that without a doubt they strengthen their suggestion power and its high share of seduction. You can feel a halo of nostalgia but not in a way of melancholy as boleros do, but as an exercise of recollection.

Since we were taught that history is inventiveness, agreed conception, illusion and architecture of dreams, we have become paranoid historical writers and we tell stories nonstop.  It is an obsessive way to keep and re-write life legacy itself. The idea that favors the death of art, painting and history as scriptural systems of an ended modernity, pushed us towards the recognition of any fragment of memories, towards its idealization and denial and also towards any type of strategy of location of that “past time” into the “present time”, in the distressing paradigm of the now.

The works of this series stand as summing up scenarios in which the story goes as inventiveness and avidity. The accuracy of this narrative and its own share of fiction, reduce the authority of great representations to enjoy the inconspicuous charm that everyday accidents reveal. Instead of rescuing grandiloquent representations, Estartus choses the licenses of those apparently unimportant scenes because they are the story tellers of life itself.  They actually reveal the habits we inhabit, the day to day rhythm which rules and changes the mundane course of our existence.  It goes from a child playing in the street; the purchase of sweets; pet care; sex and eroticism in private spaces; the man who walks lonely down the dark street; even the couple that before going to bed or after having sexual intercourse talks about their respective day. That spontaneity of the descriptions endorses the predominance of the classic not least given that if classicism praises imitation, these Works use life imitation as an excuse which turns them   into a gesture postmodern classicism. Regarding style and language, and contrary to his traditional use of abstraction as the center of his work, these Works mean a deliberate turn towards figuration and representations in classic terms. However this alleged journey to the state of the image and Paint shows to any watchful onlooker the sophisticated trick the artist uses to make converge both languages, figuration and abstraction as if they were making love.  The coexistence of these two languages as sexual gymnastics boosts the seduction empowerment of this mixture of dialogue and rivalry.  People is not only the stroke of figurative painting that aims to neglect the pertinence of the gestural, improvisation and fate. Quite the opposite it takes pleasure worshiping the stain and the intermittent vibration of silhouettes that give birth to extremely seducing surfaces where figures and their surroundings are not enclosed by the reactionary line but they come through in the vaporization and expansion of the horizon.

People tell us something that Luis Cardoza y Aragón used to say “the predictions of a time are the disgust of the following one”. Within the context of this axiom, it could be that this Works come to unwittingly suggest reconciliation between those predictions and the disgust.  We are tired of so much parallel postmodernism, so much imposition and so many promises. People is here and now to announce something. It draws aside the blindness veil, demolish the skyscrapers of noise and create some silence in order to be able to listen to the inner whisper of all the Works gathered here. Startús voice flows through them and we look intently. Painting speaks.

Andrés Isaac Santana

Madrid, August 2015

Destacadas EVENTOS

Destino Rumanía. Estartús expone en Iasi.   

Dentro del INTERNATIONAL TOUR GOYART ’15, JAUME ESTARTÚS ha sido el artista invitado por la organización de la exposición inaugurada el 10 de Agosto del 2015 y que se prolongará hasta el 20 del mismo mes.    

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La muestra ha tenido lugar en la GALERIA DE ARTA VAPR CUPOLA de la Ciudad Rumana de IASI.
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En ésta ocasión ESTARTÚS ha presentado una selección de obras de su serie IRON 2002/2003 ejecutadas sobre el soporte de planchas de hierro sometidas a distintos procesos oxidativos.  

Cabe reseñar la notable asistencia de público así como de las autoridades culturales,prensa y TV locales.El Alcalde recibió de Gorgonio Sanjuán el libro “ESTARTÚS OBRA COMPLETA”,en el que aparecen reproducidas la totalidad de las obras expuestas.